Redacción MDJL/DDB/IB
Cuando vienes de dirigir una institución en donde el presupuesto se maneja con el criterio "del Jefe", entiendes que se puede hacer eso mismo a las demás entidades gubernamentales que llegues.
El arribismo se impone, la glotonería dice presente y la vanidad del cargo hace posible que se requiera más de los ingresos que reciben mensualmente.
Es una cultura que se apodera de la República Dominicana, en donde todos cada vez quieren más y más.
No es el servicio a la sociedad, eso es una farsa; es el afán de lucro a como de lugar. Si no aparece alguien que se empodere y responsablemente los denuncie, terminan festinado el presupuesto como botín.
Medios obraron, pueblo triunfó.
