Presidente Luís Abinader, revela que se ´santigua´ con agua bendita ante tantas crisis que ha tenido que enfrentar su gobierno.
En todas las administraciones gubernamentales se pasa por diferentes etapas de crisis sociales, económicas y de caracter fiscal, y presupuestario, con los denominados choques externos.
A lo anterior se agrega la deuda social acumulada por décadas que se suman cada años más. He ahí el dilema, o te manejas como estadísta o como político populista-clientelar.
Lo primero implica tomar con valentía las decisiones que se requieran para impactar a corto, mediano y largo plazo de manera positiva nuestra economía.
Lo segundo es darle de lado tan pronto se pasa el susto y seguir la misma rutina gubernamental.
Dios, ´agua bendita´, la brujería o cualquier otra casualidad, coincidencia o categoría histórica, se acepta como excusa, pero lo ideal es el plan estructural integrel y la decisión de enfrentar los problemas, independientemente de a quiénes afecten.
