El presidente sigue gozando de buena popularidad. David Collado se instala en la preferencia en el PRM
Diario LibreDiario Libre
Santo Domingo - jun. 02, 2026 |
Vista de la ciudad de Santo Domingo. (DIARIO LIBRE/FÉLIX LEÓN)
¿Quieres resumir esta noticia? Clic aquí
La encuesta nacional de opinión pública presentada ayer por ACD Media introduce un matiz distinto al panorama político dominicano que durante meses habían reflejado estudios como la Gallup para Diario Libre. Más que anunciar un vuelco electoral o un derrumbe del oficialismo, revela un cambio perceptible en el clima emocional del país, algo políticamente más delicado.
La nueva medición de ACD Media confirma ese diagnóstico y le agrega profundidad. Ambas encuestas parecen coincidir en una idea central: el Gobierno mantiene estabilidad política, pero esa estabilidad empieza a convivir con un creciente cansancio económico y social.
El estudio de ACD Media, realizado entre el 23 y el 25 de mayo de 2026 sobre una muestra de 1,200 personas, describe un país donde la ansiedad económica comienza a desplazar el discurso del crecimiento macroeconómico. El 54 % de los encuestados considera negativa la situación nacional, frente a un 44.2 % que la evalúa positivamente. Más aún, casi la mitad entiende que en los próximos meses el país estaría peor o igual de mal.
La Gallup para Diario Libre, aunque con un tono metodológicamente más sobrio y menos dramático, apunta hacia la misma dirección. Su dato más sensible probablemente sea que 62.9 % de los consultados considera mala o muy mala la situación económica nacional. Ahí aparece la principal convergencia entre ambos estudios.
Expandir imagenInfografía
La economía domina hoy el estado de ánimo social dominicano.
ACD Media lo captura desde una perspectiva doméstica: el 42.3 % señala el alto costo de la vida como principal problema nacional y el 59.2 % afirma que la comida es el gasto que más pesa en el hogar. Cuando se preguntaba qué ayudaría más a aliviar la economía familiar, el 57.7 % respondía: bajar el precio de los alimentos. La inflación percibida se convierte así en la verdadera conversación nacional.
Recibe en tu bandeja de correos un resumen semanal de las principales noticias de interés para la diáspora dominicana y Estados Unidos.
RELACIONADAS
Abinader conserva respaldo político pese al deterioro de la percepción económicaAbinader conserva respaldo político pese al deterioro de la percepción económica
¡Es la economía, estúpido!
Más que estadísticas económicas, se trata de la sensación cotidiana de que el dinero rinde menos. Ese detalle resulta políticamente relevante porque afecta incluso a sectores que todavía mantienen valoración positiva del presidente.
La paradoja dominicana actual se centra en una ciudadanía incómoda económicamente, pero todavía poco convencida de que la oposición represente una alternativa más sólida o confiable. Ese vacío opositor explica buena parte de la resiliencia del oficialismo. Ambas encuestas coinciden también en otro punto esencial: Luis Abinader continúa siendo el principal activo político del sistema dominicano.
ACD Media le otorga 53 % de aprobación gubernamental y 50.8 % de evaluación positiva personal. Gallup para Diario Libre reafirmaba esa estabilidad con otro indicador relevante: 51.7 % considera que Abinader ha sido un buen presidente, frente a 36.9 % que lo califica negativamente.
Para un segundo mandato, y en un contexto económico internacional todavía complejo, son números políticamente importantes. Sin embargo, detrás de la fortaleza presidencial emerge el principal problema estructural del Gobierno: el desgaste administrativo.
ACD Media muestra que el 57.3 % evalúa negativamente a los funcionarios gubernamentales. Gallup reproducía indirectamente la misma percepción: el presidente mantiene capital político propio mientras el costo del desgaste cotidiano recae sobre ministros, instituciones y estructuras gubernamentales.
Ese fenómeno —un presidente mejor valorado que su gabinete— se ha vuelto relativamente común en América Latina, aunque en República Dominicana adquiere un matiz particular por el carácter altamente presidencialista del sistema político. La ciudadanía parece distinguir entre la figura de Abinader y el funcionamiento concreto del aparato estatal.
TE PUEDE INTERESAR
Ningún partido tiene hoy apoyo para irse en primera vuelta en el 2028
Las encuestas, además, coinciden en una señal menos visible, pero políticamente importante: el crecimiento del desencanto partidario. ACD Media encuentra que 54.5 % no simpatiza con ningún partido político. Cuando preguntaba por confianza partidaria, PRM, Fuerza del Pueblo y PLD registraban niveles superiores al 40 % de ciudadanos que decían no sentir "ninguna confianza" hacia esas organizaciones.
Más que un problema exclusivo del oficialismo, se trata de una erosión más amplia del sistema político. Sin embargo, esa desafección todavía no desemboca en una reorganización clara de la oposición.
En el plano electoral, ACD Media muestra un escenario más competitivo que otras mediciones recientes: PRM 31.6 %, Fuerza del Pueblo 26.5 % y PLD 20.1 %. Aunque el oficialismo mantiene ventaja, la distancia aparece considerablemente más estrecha.
Expandir imagenInfografía
Collado descuella
Gallup no alteraba demasiado ese cuadro general. Sí ofrecía una fotografía más definida sobre los liderazgos emergentes dentro de los partidos, particularmente en el PRM. Aparece ahí quizá el dato políticamente más importante de ambas mediciones: la consolidación de David Collado.
ACD Media muestra señales claras de su crecimiento. Entre la población general obtiene 45.2 % como eventual candidato presidencial oficialista, muy por encima de Carolina Mejía, Raquel Peña o Guido Gómez Mazara. Entre simpatizantes del PRM el margen es todavía más contundente: 54.8 %.
La Gallup para Diario Libre ya profundizaba esa tendencia y prácticamente instalaba a Collado como figura dominante dentro del oficialismo. La encuesta le atribuye 60.8 % de favorabilidad nacional y 61.8 % entre simpatizantes perremeístas, dejando a Carolina Mejía más de cuarenta puntos detrás.
En la política dominicana, cuando un liderazgo logra simultáneamente alta valoración pública, aceptación transversal y respaldo interno partidario, suele producirse un fenómeno de alineamiento automático de estructuras. Las encuestas comienzan entonces a crear una sensación de inevitabilidad.
Hasta hace pocos meses, el PRM parecía funcionar sobre varios centros de poder relativamente equilibrados: Carolina Mejía conservaba fortaleza territorial y municipal; Raquel Peña representaba continuidad institucional; José Ignacio Paliza, aunque nunca se ha presentado como candidato, mantenía influencia organizativa; y Abinader operaba como árbitro natural del sistema.
Pero el crecimiento sostenido de Collado empieza a alterar esa geometría interna. Su perfil resulta especialmente funcional para el momento político actual. Su imagen se vincula más con gestión, turismo, modernización urbana y capacidad ejecutiva que con confrontación ideológica o desgaste administrativo.
Además, conecta particularmente bien con votantes urbanos, clases medias y segmentos jóvenes, precisamente donde las encuestas detectan hoy mayores niveles de independencia partidaria.
Es decir: Collado parece crecer tanto dentro del PRM como en ese electorado flotante y menos ideologizado que podría decidir futuras elecciones.
Paradojas en la FP
Del lado opositor, la figura que más consistentemente aparece creciendo es Omar Fernández. Gallup le otorgaba 54.2 % de imagen favorable, colocándolo entre los dirigentes mejor valorados del país.
ACD Media detecta un fenómeno parecido entre la población general, donde supera ampliamente a su padre, Leonel Fernández, como preferido dentro de Fuerza del Pueblo. Sin embargo, ambas encuestas coinciden también en un límite importante: dentro de la estructura partidaria el liderazgo real todavía pertenece a Leonel Fernández.
Se verifica una dualidad políticamente interesante. Leonel conserva control orgánico, experiencia y maquinaria política; Omar concentra renovación generacional y atractivo electoral más amplio. Esa combinación puede convertirse en una fortaleza estratégica para Fuerza del Pueblo, aunque inevitablemente abre interrogantes sobre el ritmo y la forma de una futura transición interna.
En el caso del PLD, tanto ACD como Gallup reflejan un problema más profundo: el partido conserva estructura y una base todavía relevante, pero sigue sin encontrar una narrativa renovadora. Que Gonzalo Castillo continúe encabezando preferencias internas revela hasta qué punto la organización permanece atrapada entre nostalgia y ausencia de relevo claro.
Al librarse de ser enviado a juicio por acusaciones criminales de poca o nula sustentación, Castillo ya ha anunciado que activará aún más sus aspiraciones.
Expandir imagenInfografía
Quizá el dato estructural más importante que dejan ambas encuestas sea que el oficialismo mantiene ventaja no solo por su propia fortaleza, sino también por la fragmentación opositora.
Fuerza del Pueblo y PLD continúan compitiendo entre sí por el mismo espacio político. Ninguno logra despegar claramente sobre el otro. Mientras tanto, el PRM conserva cohesión institucional y liderazgo presidencial relativamente estable.
La historia electoral dominicana demuestra que los oficialismos suelen resistir mientras la oposición no consiga unificarse alrededor de una narrativa clara de cambio. Esa narrativa todavía no aparece consolidada.
El clima digital y comportamiento del electorado
Las dos encuestas dejan además una lectura menos visible, pero quizá más relevante hacia el futuro: existe una distancia creciente entre el clima digital y el comportamiento real del electorado.
Las redes sociales proyectan una sensación permanente de confrontación, agotamiento político y crisis institucional. Pero las mediciones muestran una ciudadanía mucho más gradualista, pragmática y moderada de lo que sugiere el debate digital.
Ese contraste ayuda a explicar por qué el Gobierno conserva estabilidad pese al deterioro económico percibido. Explica también por qué algunos sectores opositores suelen interpretar equivocadamente el clima político a partir del ruido de redes sociales.
La conversación digital muchas veces refleja activismo; las encuestas, en cambio, suelen aproximarse más al comportamiento electoral efectivo.
Por ahora, ese comportamiento continúa favoreciendo al oficialismo, aunque con señales cada vez más visibles de fatiga económica, cansancio social y demanda de respuestas concretas frente al costo de la vida.
El país todavía no parece entrar en una ruptura política. Pero sí en una etapa donde la estabilidad dependerá menos de los indicadores macroeconómicos y más de la capacidad del sistema político para responder a las preocupaciones cotidianas de una ciudadanía cada vez más exigente y menos emocionalmente paciente.


