viernes, 5 de junio de 2026

PERÚ DECIDE entre dos visiones las elecciones del domingo. Keiko Fujimori y Roberto Sánchez se enfrentan en una segunda vuelta marcada por la polarización, la inseguridad y las dudas sobre el proceso electoral

EFEPor EF/Tomado de El Nuevo Diario
Actualizada el viernes, 5 de junio 2026 | 8:38 am. Combo de fotografías de archivo de los candidatos a la Presidencia de Perú Roberto Sánchez (i) y Keiko Fujimori (d). EFE/Paolo Aguilar

LIMA.– Perú afronta una de las elecciones más trascendentales de los últimos años con una segunda vuelta presidencial que vuelve a dividir al país entre dos proyectos políticos opuestos: el liderado por Keiko Fujimori y el representado por Roberto Sánchez.

La jornada electoral del próximo 7 de junio se desarrolla en un contexto de alta tensión política, denuncias de irregularidades en la primera vuelta, un lento proceso de escrutinio y una profunda crisis institucional que ha llevado al país a tener ocho presidentes en apenas una década.

El escenario refleja una sociedad fragmentada y cansada de la inestabilidad, donde los votantes deberán elegir entre dos corrientes políticas que representan visiones antagónicas sobre el futuro de la nación andina.

Fujimorismo y antifujimorismo vuelven a chocar
Keiko Fujimori alcanza por cuarta ocasión consecutiva una segunda vuelta presidencial, consolidando una rivalidad política que ha marcado la historia reciente del país. Desde 2011, las fuerzas anti-fujimoristas han logrado impedir su llegada al poder mediante las victorias de Ollanta Humala, Pedro Pablo Kuczynski y Pedro Castillo.

La actual contienda revive además elementos de las elecciones de 2021. Fujimori enfrenta a Roberto Sánchez, quien ha adoptado como símbolo político el tradicional sombrero asociado al expresidente Pedro Castillo, actualmente encarcelado tras su fallido intento de disolver el Congreso.

El enfrentamiento trasciende a los candidatos y se convierte en una disputa entre dos narrativas políticas que siguen movilizando a amplios sectores de la población peruana.

Escrutinio lento e indecisos podrían definir la elección
Uno de los factores que genera mayor expectativa es la posibilidad de un resultado extremadamente ajustado. Las dos últimas elecciones presidenciales se decidieron por márgenes cercanos a los 40.000 votos, lo que provocó largos procesos de conteo e impugnaciones.

La compleja geografía peruana y las dificultades logísticas para trasladar las actas desde zonas remotas continúan siendo un desafío para las autoridades electorales.

En este contexto, los votantes indecisos podrían jugar un papel decisivo. Analistas consideran que una parte importante del electorado podría tomar su decisión final en las últimas horas de campaña o incluso el mismo día de la votación.

Golpes de Estado y voto de protesta marcan la campaña
La campaña también ha estado marcada por el recuerdo de dos episodios que dejaron profundas huellas en la política peruana. Por un lado, el autogolpe ejecutado por Alberto Fujimori en 1992; por otro, el intento fallido de Pedro Castillo en 2022. Ambos ex-presidentes terminaron posteriormente en prisión.

Mientras tanto, figuras políticas de centro como Jorge Nieto y Marisol Pérez Tello promueven una campaña a favor del voto nulo, argumentando que ninguno de los candidatos representa una alternativa adecuada para el país.

Este movimiento busca captar a los electores desencantados con la polarización que domina el escenario político nacional.

Vigilancia electoral y denuncias de fraude
El proceso electoral será observado con especial atención después de los problemas logísticos registrados durante la primera vuelta, cuando numerosos centros de votación abrieron con retraso en Lima.

Esos inconvenientes alimentaron denuncias de fraude por parte de sectores políticos, especialmente del exaspirante presidencial Rafael López Aliaga, quien quedó fuera del balotaje por una estrecha diferencia de votos.

Por su parte, Keiko Fujimori ha advertido que podría volver a cuestionar los resultados si considera que existen irregularidades, como ya ocurrió tras las elecciones de 2021. Su organización impulsa el reclutamiento de más de 100.000 observadores electorales para supervisar el proceso.

Inseguridad y alianzas polémicas
Roberto Sánchez enfrenta críticas por su alianza con Antauro Humala, líder ultranacionalista que busca proyectarse políticamente tras cumplir una condena de 17 años de prisión por liderar la sublevación militar conocida como el Andahuaylazo en 2005.

A ello se suma el creciente problema de la inseguridad ciudadana. El avance del crimen organizado, las extorsiones y los asesinatos se han convertido en la principal preocupación de los peruanos, superando incluso temas tradicionales como la corrupción y la situación económica.

Con un país dividido, instituciones bajo presión y un electorado cada vez más escéptico, Perú se encamina hacia una elección que podría redefinir su rumbo político durante los próximos años.