domingo, 9 de agosto de 2026

BAHORUCO, una tierra de uvas, montañas y tesoros naturales en el suroeste dominicano

Itzel Olivo N DIGITAL agosto 9, 2026
tesoros
Entre montañas que superan los 2,000 metros de altura, tierras dedicadas al cultivo de uvas, plátanos y café, manantiales y las aguas del Lago Enriquillo, Bahoruco conserva una riqueza natural, histórica y productiva que la convierte en una de las provincias más singulares del suroeste de la República Dominicana.

Cuando amanece en Bahoruco, dos paisajes completamente distintos comienzan a cobrar vida. En las zonas bajas, el sol cae sobre las plantaciones que sostienen buena parte de la economía provincial. Más arriba, las montañas de la Sierra de Neiba modifican el paisaje y el clima, hasta alcanzar elevaciones superiores a los 2,000 metros.

Ese contraste es una de las principales características de la provincia. En una extensión relativamente pequeña conviven áreas cálidas y secas de la Hoya de Enriquillo, terrenos agrícolas, zonas montañosas, ríos, manantiales y espacios protegidos de gran importancia ambiental.

Situada en la región Enriquillo, Bahoruco limita al norte con San Juan, al este con Azua, al sur con Barahona y al oeste con Independencia. Está formada por cinco municipios: Neiba, Galván, Tamayo, Villa Jaragua y Los Ríos, además de nueve distritos municipales. El X Censo Nacional de Población y Vivienda de 2022 contabilizó 108,717 habitantes en la provincia.

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La Oficina Nacional de Estadística registra una superficie de 1,313.50 kilómetros cuadrados en el Censo de 2022, aunque otras dependencias gubernamentales, entre ellas el Ministerio de Medio Ambiente, emplean una extensión territorial de 1,284.9 kilómetros cuadrados, una diferencia derivada de las fuentes cartográficas utilizadas por las instituciones.

Pero reducir Bahoruco a sus cifras sería quedarse apenas en la superficie. La provincia posee una identidad construida alrededor de la agricultura, la naturaleza, el Lago Enriquillo, la Sierra de Neiba y una historia que se remonta a los pueblos indígenas que habitaban la isla antes de la llegada de los españoles.

Una tierra entre el valle y las montañas

La geografía de Bahoruco está marcada principalmente por dos grandes unidades naturales: la Hoya de Enriquillo y la Sierra de Neiba.

En las partes bajas predominan las altas temperaturas y una vegetación adaptada a condiciones secas. Conforme se asciende hacia las montañas, las condiciones cambian y aparecen ambientes más húmedos y temperaturas más moderadas.

La Sierra de Neiba constituye el principal sistema montañoso de la provincia. Entre sus elevaciones se encuentra el pico Neiba, de 2,279 metros, mientras la Tasajera del Chivito alcanza unos 2,176 metros. La ONE también registra elevaciones como Agüita Prieta y Monte Bonito dentro del sistema montañoso.

Esta diversidad de alturas permite que Bahoruco reúna ecosistemas secos en el valle y ambientes montanos más húmedos en las zonas elevadas, creando condiciones favorables para una importante variedad de especies vegetales y animales.

Los registros del Ministerio de Medio Ambiente indican que 37.7 % de la superficie provincial estaba cubierta por bosques, de acuerdo con el Estudio de Uso y Cobertura del Suelo de 2012. El bosque seco representaba la mayor proporción, seguido por bosques latifoliados y otras coberturas forestales.

Asimismo, cerca del 29.71 % del territorio provincial forma parte del Sistema Nacional de Áreas Protegidas, según la información provincial publicada por Medio Ambiente.

Sierra de Neiba, el verdadero gigante natural de la provincia

Uno de los principales patrimonios naturales de Bahoruco es la Sierra de Neiba, una cadena montañosa que se extiende por el suroeste dominicano y que constituye una pieza esencial en la conservación de los ecosistemas de la región.

Dentro de este sistema se encuentra el Parque Nacional Sierra de Neiba, reconocido oficialmente como parte del Sistema Nacional de Áreas Protegidas. En 2024, el Ministerio de Medio Ambiente aprobó una actualización de su plan de manejo, como parte de las acciones dirigidas a conservar sus ecosistemas, fuentes hídricas y biodiversidad.

La Sierra de Neiba es también fundamental para las actividades productivas de las comunidades cercanas. En sus zonas montañosas se desarrolla principalmente el cultivo de café, mientras sus paisajes representan una oportunidad para ampliar el ecoturismo y el turismo de montaña.

ProDominicana identifica precisamente a la Sierra de Neyba y su parque nacional como uno de los recursos con mayor potencial ecoturístico de Bahoruco, aunque todavía con un desarrollo limitado frente a otros destinos nacionales.

Es importante diferenciarla de la Sierra de Bahoruco, pese a la similitud del nombre con el de la provincia. El Parque Nacional Sierra de Bahoruco no está localizado en la provincia Bahoruco, sino que se extiende fundamentalmente por territorios de Independencia, Pedernales y Barahona.

Entre montañas y viñedos

Aunque la naturaleza domina buena parte del paisaje, la agricultura constituye uno de los principales pilares económicos de Bahoruco.

El perfil productivo elaborado por ProDominicana identifica cuatro rubros esenciales para la provincia: plátano, café, uva y caña de azúcar. El plátano tiene una presencia significativa en Tamayo, el café se cultiva en zonas de la Sierra de Neiba y la producción de uvas se ha convertido en una de las actividades más características de Neiba y otras comunidades.

Sin embargo, existe un fruto que distingue especialmente a la provincia del resto del país: la uva.

La tradición vitivinícola ha convertido a Neiba en uno de los principales referentes dominicanos en el cultivo de la vid. La importancia de esta actividad llevó incluso a que el Instituto Nacional de la Uva (INUVA) estableciera su sede en la provincia.

Creado mediante la Ley 27-98, el INUVA tiene entre sus funciones fomentar el cultivo de la vid, ofrecer asistencia técnica a los productores y promover la industrialización y comercialización de las uvas y sus derivados.

De esa tradición nació también la Feria de la Uva, una celebración vinculada a productores, emprendedores y comunidades que durante décadas han encontrado en este fruto una de las expresiones más particulares de la identidad productiva de Bahoruco.

El desarrollo de la viticultura ha favorecido además la elaboración de vinos y otros productos derivados de la uva, abriendo oportunidades para combinar agricultura, agroindustria y enoturismo.

Una provincia con raíces centenarias

La historia de Bahoruco comenzó mucho antes de su creación como provincia.

Antes de la conquista y colonización española, los territorios de la zona estaban relacionados con el cacicazgo de Jaragua, uno de los cinco grandes cacicazgos existentes en La Española.

Durante la época colonial, varias de las comunidades que posteriormente formarían parte de Bahoruco estuvieron vinculadas administrativamente a Azua, una de las jurisdicciones históricas más extensas del sur dominicano.

La provincia de Bahoruco fue creada oficialmente el 18 de marzo de 1943, con Neiba como cabecera. En aquel momento su extensión administrativa era distinta de la actual e incluía territorios que posteriormente pasarían a formar parte de la provincia Independencia.

Sobre el número de la ley de creación existe una discrepancia en documentos oficiales históricos: actos recientes de la Cámara de Diputados citan la Ley 229, del 18 de marzo de 1943, mientras compilaciones cartográficas de la ONE han registrado la Ley 299. La fecha de creación provincial, sin embargo, coincide en las fuentes oficiales consultadas.

Las posteriores modificaciones de la división político-administrativa terminaron configurando los cinco municipios que integran actualmente la provincia.

Neiba, capital de la uva

Hablar de Bahoruco es hablar de Neiba, centro político, comercial y administrativo de la provincia y una ciudad estrechamente relacionada con el cultivo de la uva.

Existen distintas versiones sobre sus primeros años. Una tradición histórica sitúa la existencia de un hato ganadero desde 1546, mientras otra señala 1735 como el año en que el poblado fue repoblado y organizado dentro de territorios que entonces dependían de Azua. El propio Ayuntamiento de Neiba recoge ambas referencias históricas.

Su nombre tiene raíces indígenas. La Oficina Nacional de Estadística recoge una referencia del escritor francés Moreau de Saint-Méry, según la cual la palabra taína Neiba significaba “Tierra Blanca” y era utilizada para identificar elementos geográficos de esa parte de la isla.

Actualmente, Neiba mantiene su condición de principal centro económico y administrativo de Bahoruco. Su actividad comercial está estrechamente vinculada a la agricultura de los municipios y comunidades circundantes, mientras la producción de uvas continúa siendo uno de los principales símbolos de su identidad.

Cinco municipios unidos por la agricultura

Aunque cada uno posee características propias, los cinco municipios de Bahoruco comparten una relación histórica con la agricultura y los recursos naturales.

Tamayo es una de las zonas agrícolas más importantes de la provincia. El plátano figura entre sus cultivos de mayor relevancia, favorecido por los terrenos agrícolas de la zona y por los sistemas de irrigación asociados a la cuenca del Yaque del Sur.

Además del plátano, las actividades agropecuarias constituyen una importante fuente de ingresos y empleo para las comunidades del municipio.

Villa Jaragua, situada en la zona próxima al Lago Enriquillo y la Sierra de Neiba, mantiene igualmente una economía vinculada al campo. Su territorio conecta paisajes agrícolas con áreas de importancia ecológica, lo que le otorga condiciones para ampliar actividades relacionadas con el turismo de naturaleza.

Galván, conocido antiguamente como Cambronal por la abundancia de árboles de cambrón, recibió su nombre actual en 1943 en honor al escritor e historiador Manuel de Jesús Galván, autor de la novela Enriquillo. El municipio posee una tradición agrícola relacionada con cultivos como el plátano y la uva y con la producción de vinos.

Los Ríos, localizado entre zonas agrícolas y las estribaciones montañosas, forma parte también del corredor productivo de Bahoruco. La agricultura continúa siendo una de las actividades fundamentales para sus comunidades y la producción de uvas ha tenido presencia dentro de su territorio.

Junto a ellos, Neiba articula buena parte de la actividad comercial, institucional y productiva provincial.

Lago Enriquillo, un gigante por debajo del nivel del mar

Uno de los paisajes naturales más extraordinarios del suroeste dominicano es el Lago Enriquillo, compartido territorialmente por Bahoruco e Independencia. La ONE identifica expresamente a Bahoruco como una de las provincias que comparte este cuerpo de agua.

Es reconocido por el Ministerio de Medio Ambiente como el lago más grande de las Antillas y se encuentra por debajo del nivel del mar. Su nivel ha experimentado importantes fluctuaciones a través del tiempo, por lo que su extensión y elevación no deben tratarse como cifras completamente estáticas.

El lago constituye además un ecosistema extraordinario. Es hábitat del cocodrilo americano, iguanas y numerosas especies de aves y forma parte de uno de los sistemas de conservación más importantes del Caribe.

El Parque Nacional Lago Enriquillo e Isla Cabritos es una de las áreas núcleo de la Reserva de Biosfera Jaragua-Bahoruco-Enriquillo, reconocida por la Unesco.

La relación de Bahoruco con el lago forma parte tanto de su paisaje como de su potencial turístico. Desde distintas comunidades de la provincia pueden apreciarse vistas de la enorme depresión geográfica que caracteriza esta zona del país.

Las Marías, un oasis junto a Neiba

Muy cerca del centro urbano de Neiba se encuentra Las Marías, uno de los balnearios naturales más conocidos de la provincia.

Sus aguas provenientes de un manantial natural ofrecen un contraste con las elevadas temperaturas características del valle y han convertido el lugar en un espacio tradicional de recreación para residentes y visitantes.

Su importancia turística ha motivado nuevas inversiones públicas. En abril de 2026, el Ministerio de Turismo inició trabajos para el mejoramiento del entorno del balneario Las Marías, como parte de una inversión destinada a obras turísticas en Bahoruco y Barahona.

La intervención constituye una muestra del potencial que posee la provincia para desarrollar una oferta turística apoyada no en grandes complejos hoteleros, sino en sus recursos naturales, agrícolas y culturales.

Un territorio con potencial para el ecoturismo
Bahoruco permanece fuera de los principales corredores turísticos de República Dominicana, pero precisamente esa condición ha permitido que numerosos espacios mantengan todavía un carácter predominantemente rural y natural.

Entre sus principales recursos se encuentran el Lago Enriquillo, Las Marías, la Sierra de Neiba, sus paisajes agrícolas y la tradición vitivinícola.

ProDominicana señala el turismo y la agricultura entre las principales oportunidades económicas de la provincia y destaca particularmente las posibilidades de desarrollar proyectos vinculados con la producción de uvas y el enoturismo.

La combinación de senderismo, observación de la naturaleza, producción agrícola, gastronomía y recorridos por zonas productoras de uvas podría convertirse en una alternativa para diversificar la economía local y atraer visitantes interesados en experiencias diferentes a las tradicionales de sol y playa.

Una economía que nace de la tierra

Durante generaciones, la economía de Bahoruco ha dependido fundamentalmente de lo que produce su suelo.

El plátano, el café, la uva y la caña de azúcar forman parte de los principales rubros identificados para la provincia. A ellos se suman otros cultivos y actividades agropecuarias que abastecen mercados locales y nacionales.

La viticultura ocupa un lugar particularmente especial porque ha permitido a Bahoruco construir una identidad productiva distinta dentro de República Dominicana.

El desafío consiste en transformar esa tradición agrícola en productos con mayor valor agregado, desarrollar nuevas cadenas de comercialización y vincular la producción con actividades turísticas capaces de generar mayores ingresos en las propias comunidades.

Un patrimonio que merece ser conocido
Durante décadas, Bahoruco ha permanecido lejos de las principales rutas del turismo nacional. Sin embargo, recorrer la provincia permite descubrir una geografía que cambia en pocos kilómetros.

En las zonas bajas aparecen el calor, los cultivos y el paisaje seco de la Hoya de Enriquillo. Hacia el norte se levanta la Sierra de Neiba, donde las montañas alcanzan más de 2,000 metros. Entre ambos extremos se encuentran comunidades cuyo ritmo cotidiano continúa profundamente ligado a la agricultura.

También aparecen las aguas del Lago Enriquillo, los manantiales de Las Marías, las plantaciones de uvas de Neiba y las zonas productoras de plátano de Tamayo.

Cada paisaje cuenta una parte diferente de la historia provincial.

Mucho más que una provincia del sur
Bahoruco demuestra que la riqueza de un territorio no siempre depende del tamaño de sus ciudades ni de la cantidad de turistas que recibe.

Su patrimonio se encuentra en la diversidad de sus paisajes, sus tierras agrícolas, la Sierra de Neiba, el Lago Enriquillo, sus fuentes de agua y una cultura productiva que ha convertido a la uva en uno de sus principales símbolos.

Con más de ocho décadas desde su creación como provincia y comunidades cuya historia se remonta varios siglos atrás, Bahoruco continúa enfrentando el desafío de transformar sus recursos naturales y agrícolas en mayores oportunidades de desarrollo.

Es la tierra donde las uvas crecen bajo el intenso sol del valle, donde el café encuentra refugio en las montañas, donde los cultivos sostienen a miles de familias y donde uno de los paisajes naturales más extraordinarios del Caribe acompaña la vida cotidiana de sus comunidades.

Conocer Bahoruco es mirar más allá de los destinos tradicionales y descubrir un territorio donde naturaleza, agricultura, historia y cultura se combinan para formar una identidad única dentro de la República Dominicana.