Con la elección de la nueva dirección del PRM quedó dibujado el nuevo mapa del poder interno. Ya no parece haber dos grandes polos, sino, tres: el liderazgo institucional de Luis Abinader, el eje político de David Collado y Yayo Sanz Lovatón, así como el capital propio de Carolina Mejía.
La escogencia de Gloria Reyes en Organización consolidó el acuerdo entre los dos primeros, mientras que a Wellington Arnaud le reservaron la Secretaría Electoral con Luis Delgado, un premio que más de uno describió como una "colita".
La unidad ganó, pero las corrientes también quedaron contadas.